Buenas prácticas energéticas

Al principio todos estamos concienciados y aplicados en las tareas de ahorro energético en los hogares o la oficina, pero llega un momento en el que se olvidan. Por este motivo la instalación y adecuación de los edificios debe ser más eficiente.

 

Este proceso comienza en el diseño y construcción de edificios, con la utilización de materiales como aislantes, ventanas con sistemas de climatización o la implantación de paneles solares, entre otros. Emplear esta tecnología se   conoce como arquitectura sostenible, en la que se cuidan minuciosamente todos los procesos para intentar aprovechar al máximo desde los materiales utilizados hasta la ubicación, la posición de las ventanas para que reciban más luz en el interior o el reciclaje de residuos.

Después llega nuestra labor. La instalación de bombillas de bajo consumo, luces fluorescentes en lugar de incandescentes, programación de aparatos eléctricos, temperaturas constantes, etc. En definitiva, nuestra forma de colaborar con el ahorro energético, que supondrá un beneficio para el medio ambiente y para el bolsillo.

Muchas de las buenas prácticas las recoge la Guía de ahorro energético en edificios de viviendas publicada por la empresa Schneider Electric.

Además, esta empresa, también ofrece un Asistente Interactivo de Cálculo de Ahorro Energético en su edificio, en el que introduciendo algunos datos se puede obtener un informe.

Por otro lado, os dejamos la ‘Guía Práctica de la Energía. Consumo eficiente y responsable’, realizada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

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